Arándano y Árbol del Té

Sección: Hierbas de la a a la z

Publicación: Revista nº 44

Arándano

El arándano es una mata baja, que sólo excepcionalmente llega a 3 palmos de altura. Arrastra sus ramas leñosas y de tez oscura a ras del suelo, por debajo de la hojarasca o de los céspedes de musgos, donde arraigan de trecho en trecho, y echa ramitas verdes en lo alto, enhiestas, angulosas y deshojadas en la base. Las hojas son de figura elíptica y tienen los bordes finamente aserrados. Florece de abril a junio y madura sus frutos de julio en adelante

Latín: Vaccinium myrtillus L
El arándano pertenece a la familia de las eriáceas. Sus flores nacen aisladas o acopladas, con la corola de color rosado vinoso y figura de olla, ancha y plana en la base y muy ceñida en la parte superior, donde se forman cinco pequeños lóbulos. El fruto es una baya redondeada, de 7 a 9 mm. de diámetro, de color negro azulado. Su carne, de un agradable sabor agridulce, es de color vinoso. Las hojas saben un poco acerbas. Se cría con profusión en los bosques y brezales de las tierras sin cal, en las montañas de la mitad septentrional de la Península, las montañas de Teruel, Sierra de Guadarrama, Sierra de Gredos, Serra da Estrela, etc. Las hojas deben recolectarse cuando la planta alcanza su pleno desarrollo; generalmente, en el mes de junio. Las bayas, en los meses de agosto o septiembre. Los frutos se pueden comer recién colectados, son agridulces y ricos en vitamina C. Añadiéndoles azúcar, se preparan confituras de sabor muy agradable. Cuando el azúcar añadido es poco, entra en fermentación, y se va convirtiendo en vino de arándanos, que se prepara en la Europa Central.

Composición: Como las de gayuba, las hojas del arándano contienen cantidades importantes de tanino, quercetina, arbutina, ácido quínico; y una substancia amarga, la ericolina. En estado fresco, las hojas contienen 64 mg. de vitamina C, y como tres veces más cuando secas. También contiene vitamina A y potasio. Los frutos, de 1 a 5 % de materias tánicas, con antonianos, azúcares y ácidos orgánicos.

Propiedades: Es una planta astringente, antiséptica, y se le atribuyen propiedades antidiabéticas. Por su contenido en arbutina puede producir efectos parecidos a los de la gayuba, no sólo en cuanto a la vejiga y vías urinarias, sino también en ciertas enfermedades intestinales. En este caso, las tisanas que se preparan con las hojas regularizan las deposiciones, que pierden su fetidez, y evitan la producción de gases intestinales. También favorecen la expulsión de las pequeñas lombrices llamadas oxiuros. Finalmente, las virtudes astringentes de esta planta se utilizan para atajar las hemorroides sangrantes, con lavados e irrigaciones del cocimiento de las hojas.

La infusión de hojas de arándano se prepara con una onza de las mismas, trituradas o desmenuzadas, y un litro de agua hirviendo. Cuélese cuando se haya enfriado, sin antes haber quitado las hojas del agua. De esta infusión se toman 3 ó 4 tazas al día, en los casos de disentería crónica o de diabetes. No debe endulzarse. Con 2 onzas de los frutos y un litro de agua se prepara el cocimiento, se deja que hierva un cuarto de hora, y se cuela cuando está ya frío. Tanto para la cura de arándanos, como para la cura de uvas, se toma el fruto fresco, y en cantidad de medio a un kg. por día. Es útil, sobre todo, para regularizar las funciones intestinales y evitar las fermentaciones pútridas.

Árbol del té

Este arbusto, de la familia de las mirtáceas, es originario de Australia y puede medir hasta cinco metros. Sus hojas, aromáticas y estrechas, miden 1,5 mm de ancho por 2 cm de largo. El árbol del té florece en verano y sus flores se agrupan en espigas laxas y de color cremoso. Los aborígenes australianos la empleaban muy a menudo, aunque su uso medicinal es muy reciente. En aromaterapia es muy valorada su esencia, siendo en EE.UU. y Australia donde más se conoce

Latín: Melaleuca alternifolia
El árbol del té crece generalmente en regiones tropicales o subtropicales. Las condiciones ideales de cultivo son un clima húmedo, una irradiación solar de un mínimo de cinco horas diarias, una humedad del aire entre 70 y 90%, lluvias abundantes y regulares durante todo el año. Si las condiciones de cultivo son óptimas, no es sorprendente encontrar árboles de té en altitudes de hasta 2000-2500 metros.

Composición: Su componente más importante es el aceite esencial. Esta planta tiene propiedades antisépticas, desinfectantes, cicatrizantes y antibióticas. Está indicada en casos de enfermedades infecciosas, gonorrea, picaduras de insectos, escoceduras, abscesos, cortes, heridas, etc. La parte medicinal utilizada son las hojas, de las cuales se extrae el aceite esencial. Sin embargo, éste no debe de utilizarse puro, ya que irrita la piel, siendo preferible utilizarlo diluido en agua para lavar heridas, por ejemplo. No es recomendable tampoco utilizarlo por vía interna. El aceite del árbol del té se aplica tópicamente a la piel y las uñas, o se usa como enjuague bucal o como ducha vaginal. No es adecuado para el consumo oral. Se debe usar aceite con una potencia de 70 a 100%, y aplicarlo al menos dos veces al día a las zonas de piel afectadas o a las uñas. Se pueden usar concentraciones de hasta un 40%, con mucho cuidado y con una asesoría calificada. El aceite del árbol del té no se debe tragar, porque puede dañar los nervios. El aceite puede causar irritación si entra en contacto con los ojos, la boca u otras zonas sensibles. Algunas personas tienen reacciones alérgicas, como urticaria y picor, cuando se aplican el aceite del árbol del té. Por este motivo, se debe aplicar sólo una pequeña cantidad las primeras veces que se use.

Propiedades: destaca como antiséptico, desinfectante, cicatrizante y antibiótico. Por sus propiedades es muy útil contra el acné. En este caso resulta muy importante limpiar diariamente la piel. Después habría que aplicar sobre los granitos una gota de aceite esencial del árbol del té puro. Es también recomendable para eliminar las verrugas. Para los cuidados del cabello también será de gran ayuda, pues regula la actividad de las glándulas sebáceas, con lo que servirá tanto para cabellos grasos como secos. El método más sencillo es añadir unas cuatro gotas de aceite esencial del árbol del té puro, sobre la dosis de champú que nos ponemos en la mano para lavarnos el pelo.

Como apunte histórico, se dice que el Capitán James Cook y su equipo fueron quienes pusieron el nombre a este árbol, al usar sus hojas como sustituto del té, así como para condimentar la cerveza. Por otra parte, los soldados australianos que participaron en la primera guerra mundial llevaban aceite del árbol del té para usarlo como desinfectante, originando así una alta demanda de su producción.

Contenidos extraídos del cd rom Fitoterapia y Natura, de Joan Sisa. www.ecoaldea.com y de www.consumer.es

 

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