Biorresonancia, un gran paso para detectar las alteraciones infantiles

Sección: Ciencia y salud

Publicación: Revista nº 45

Con la biorresonancia cuántica se tratan con éxito alteraciones propias de la edad infantil como la dislexia, disfonía, hiperactividad, déficit de atención, dificultad al memorizar, problemas con los idiomas o con las matemáticas, e incluso el mal comportamiento

Hay tres alteraciones básicas que a veces se confunden y diagnostican mal, déficit de atención, hiperactividad e impulsividad.

Si el profesor dice que el niño es hiperactivo porque está en las nubes o cuando explica la lección no se entera, en realidad se trata de un déficit de atención. Hay niños que son impulsivos, que a la primera ya han hecho algo por adelantado que diga el profesor, pero no de una manera correcta. A este niño le etiquetan y le envían al psicólogo del colegio. No siempre que hay una hiperactividad externa es una enfermedad. Nos encontramos que la hiperactividad viene dada por un déficit de atención, a veces, porque el niño no puede prestar suficiente atención y al no hacerlo empieza a moverse y se pone nervioso. En la escuela se le cataloga como hiperactivo, pero no es fácil determinar qué es lo que le pasa a cada niño. En la disfonía se producen alteraciones de la voz, se trata de niños que no pronuncian las vocales, hablan rápido y no se les entiende. Tienen muchas ideas pero dificultad a la hora de comunicarse, esto deriva en problemas en el colegio, los niños se ríen y los profesores no les llaman para explicarse.

Gracias a la biorresonancia cuántica podemos determinar cualquier alteración, y diferenciar si realmente hay hiperactividad, impulsividad o déficit de atención, tres parámetros complejos, que si están mal etiquetados, provocarían que los tutores tomen medidas de actuación incorrectas. La biorresonancia cuántica realiza una lectura frecuencial de los parámetros bioeléctricos del organismo, es como si se tomara una fotografía interna, que nos deja claro de qué alteración se trata; aunque en algunos casos nos podemos encontrar con dos alteraciones o tres de forma simultánea. Al mismo tiempo que realiza la lectura, proporciona los parámetros del resto del organismo a nivel psíquico, físico y emocional, para que el terapeuta especialista en biorresonancia, pueda hacer una valoración de cómo está ese niño y si tiene algún tipo de déficit, como por ejemplo nutricional, vitamínico, mineral, oligoelementos, etc. Y de esta manera el profesional puede hacer un pre-diagnóstico diferencial.

Hasta aquí, hemos visto dos de las tres funciones principales que hace la biorresonancia: un escáner biológico y la evaluación del estado del organismo y si esa alteración en el niño proviene de una deficiencia o por otro motivo. Después de hallar la patología, llega el momento de realizar una inversión de esa frecuencia alterada, para lograr un equilibrio de la misma, es aquí donde vamos viendo la tercera propiedad de esta herramienta de trabajo, que es la de terapia.

El propio crecimiento de los niños, ayuda a las correcciones de la terapia. Los niños van día a día creciendo, madurando, en todos los sentidos, por ejemplo cuando nacen sus pulmones están inmaduros, a lo largo de su vida crecen los parámetros cerebrales, emocionales y psíquicos. Todos estos tratamientos son muy gratificantes, ya que las correcciones que se les van haciendo a estos niños, van paralelas a su crecimiento, lo cual quiere decir que se solucionan todas las alteraciones mencionadas prácticamente en un 100%.

Hay que destacar que estas alteraciones pueden estar relacionadas con factores ambientales y sociofamiliares. Estos casos en los que los niños pueden vivir una situación familiar difícil, también los detecta la biorresonancia.

La biorresonancia Scio tiene un programa de traumas, para encontrar y neutralizar el problema. Este programa no es sólo para los niños, se utiliza también para adultos que tienen traumas, que, por otra parte, muchas veces piensan que están superados y no lo están. En la consulta pueden acudir niños con traumas por sufrir malos tratos en casa, una separación de sus padres complicada o problemas de autoestima, como por ejemplo que le ridiculicen en el colegio. La biorresonancia lo que hace es limar el dolor que crea en la sensibilidad del afectado, limar esa angustia, posiblemente seguirá siendo un niño de padres separados, pero eso no le va a producir un dolor, sino una aceptación y una concienciación. En el resto de los casos mencionados, el trauma desaparece pero hay que eliminar la causa. Con la biorresonancia se trata la parte psicológica, física y emocional, pero hay casos como el de los malos tratos, en los que la asistenta social cumple un papel determinante, para que no se sigan produciendo. De esta forma, el afectado no tendrá el síntoma gatillo, es decir, que cuando sea mayor y esté enfrentado a una situación similar, le provoque una reacción y un bloqueo.

Sistema inmune
Otro de los motivos por los que un niño sufre alteraciones en su comportamiento es una bajada del sistema inmune, cuando los niños no son fuertes. Una de las razones por las que tienen bajo el sistema inmune puede ser el hecho de tener apatía. En este caso, si el niño no se integra, el resto de compañeros lo apartan. Como se siente apartado y está cansado, no puede correr como los demás, esto deriva en una marginación llegando a un déficit de atención.

Una de las razones más importantes por las que el niño tiene bajo el sistema inmunitario, es el factor nutricional. Hoy en día la alimentación no es buena, hay un exceso de azúcares en los alimentos de adultos y niños, que producen una bajada del sistema inmune. Los niños que en principio están bien de salud, con este exceso de azúcar se les va produciendo un déficit inmunológico. Hoy en día toman demasiado azúcar, además no tienen una dieta equilibrada, ni en el colegio ni en casa, puesto que en ella escasean las legumbres, frutas, verdura y pescado.

También cabe destacar en el apartado de alimentación el problema de la lactosa. Muchos niños desayunan un gran vaso de leche y debido a la lactosa necesitan dos horas y media para hacer la digestión, cuando el tiempo de una comida normal son dos horas. La hipersensibilidad que tiene la lactosa, viene dada porque provoca un aumento de mucosidad, tanto a niños como a adultos, en el ámbito de los paranasales, garganta, bronquios, intestino y sistema digestivo.

El otoño es una época propicia para los contagios, hay virus y bacterias en las aulas y una clase escolar es un campo de cultivo maravilloso para la conjuntivitis, gripes, constipados, etc. La leche ayuda a que esos constipados aumenten su producción de mucosidad.

Algunos casos de mal comportamiento también se deben a que los niños tienen el sistema inmune deprimido, la mala nutrición o asimilación de nutrientes les da lugar a una rabia interna, inquietud y esa inquietud a una agresividad.

No obstante, el mal comportamiento puede ser ambiental o porque realmente tenga un problema de impulsividad y eso le lleve a que ese niño esté mal, nervioso. La biorresonancia cuántica es una maravilla para este caso, cuanto más pequeños sean los afectados mejor. Estas alteraciones pueden llegar a ser crónicas si no se tratan.

Hay un hemisferio más propenso a las letras y otro a las ciencias, y a veces están descompensados. La Biorresonancia Scio tiene un programa para el superaprendizaje, a través del que se puede aumentar la capacidad de memoria, potencia la capacidad de analítica, del aprendizaje de las lenguas, de las ciencias, equilibra los hemisferios y potencia las capacidades de la motivación del estudio y la comprensión. Se calcula que aumenta la capacidad, a nivel individual, de aprendizaje hasta un 300%. También ayuda a saber comunicar lo que se estudia en el ámbito oral y escrito, esto es vital porque hay niños o adolescentes que estudian y el examen no les sale bien porque no saben condensar, no tienen capacidad analítica. La empresa Céfiro trabaja con varias escuelas donde, tanto los directores como los psicólogos de estos colegios cuando detectan un niño en estas circunstancias, lo pone en sus manos para hacerle un tratamiento adecuado, trabajando en equipo con el propio colegio y los padres. Lo normal es que a la tercera sesión, contando con que sea semanal, ya se produzca un cambio, a partir de aquí las sesiones se alargan cada 15 días, si el niño continúa su valoración bien, entonces cada tres semanas y luego cada mes, hasta acabar el curso escolar.

La biorresonancia Scio es una herramienta de trabajo para realizar un escáner de valoración y terapia al paciente en el ámbito psíquico, físico y emocional, desde el punto de vista bioenergético. Como herramienta de trabajo con 500 programas y 72 terapias diferentes, le puede servir a un médico de cualquier especialidad y de cualquier tendencia, puede ser utilizada por una persona que defienda la medicina tradicional o la alternativa, porque en definitiva, es una herramienta para la salud.

Isidro Oliu, Dory Martínez y Xavi Ruiz, expertos en biorresonancia y miembros de Céfiro

 

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