Vitamina D, imprescindible

Sección: Actualidad

Publicación: Revista nº 76

 

El tema de la Vitamina D está muy de moda, muchos médicos e investigadores creen que su deficiencia constituye, hoy en día, un factor clave en las enfermedades crónicas más frecuentes

 

 

Es más, la mayoría de la población mundial tiene un inadecuado nivel de Vitamina D, según algunos estudios. Sin embargo, estas preocupaciones no parecen reflejarse en las políticas públicas. ¿Por qué es importante la Vitamina D? La mayoría de nosotros somos conscientes de la importancia de la Vitamina D en la salud ósea, y sobre todo, de su capacidad para proteger los huesos en casos como la enfermedad del raquitismo infantil. Pero ¿sabía usted que la Vitamina D, (la cual estrictamente hablando es una hormona esteroide) está involucrada en la expresión de más de 1.000 genes?

 

Esto significa que actúa en las células de cada órgano del cuerpo y tiene efectos extremos a largo plazo en la salud humana. Éstas son algunas de sus funciones claves:

 

·    Regula la homeostasis del calcio para la salud ósea, la transmisión nerviosa y para prevenir la deposición del calcio en los tejidos blandos.

·    Control de la proliferación y diferenciación celular, lo que puede reducir el riesgo de cáncer.

·    Mejora el sistema inmune haciéndolo más “tolerante”, lo que podría reducir el riesgo de enfermedades auto-inmunes.

·    Ayuda a controlar los microbios, ya que produce sustancias antibióticas, tales como la catelicidina.

·    Es necesaria para la secreción de la insulina, lo que puede ser útil en personas con riesgo de tolerancia a la glucosa y diabetes.

·    Regula la acción de la renina, importante en el control de la presión sanguínea.

¿Tenemos un nivel óptimo de Vitamina D?

 

¡Según muchos expertos la respuesta es probablemente no! El estado de la Vitamina D se evalúa midiendo los niveles séricos de la 25-hidroxivitamina D (25(OH) D3. Los valores de referencia normales varían: en el Reino Unido es aproximadamente de 40-140nmol/L, mientras que en EE.UU., el límite está en 50 nmol/L. Sin embargo, muchas personas que se sienten saludables y que revisaron sus niveles séricos, se sorprendieron al encontrar que estos estaban en el límite de estos valores.

 

Si realmente estamos bajos en Vitamina D, ¿por qué estaría ocurriendo esto? Una razón podría ser que es difícil conseguir lo que necesitamos en los alimentos. La única fuente alimentaria importante es el pescado graso, aunque la mayor parte de nuestra Vitamina D proviene del sol, que no llega a todas las personas por igual.

 

Esta situación está causando tanta preocupación en algunos expertos que están intentando que la deficiencia de Vitamina D sea clasificada como uno de los principales riesgos de estilo de vida, como el tabaquismo, el alcoholismo, la obesidad y el sedentarismo.

 

Insuficiencia de Vitamina D y Enfermedad Crónica

 

Diversos estudios señalan que la insuficiencia de Vitamina D puede estar implicada en diversas enfermedades crónicas, tales como: osteoporosis, debilidad muscular y caídas, trastornos cognitivos, trastorno afectivo estacional (SAD), problemas del sistema inmunológico, trastornos inmunológicos infecciosos, enfermedades autoinmunes e incluso enfermedades cardiovasculares.

 

Por otra parte, la preocupación en torno a la toxicidad se debe a la posibilidad de hipercalcemia de los excesivos niveles de Vitamina D. Sin embargo, estudios recientes han indicado que para alcanzar el umbral de “tóxico” hay que tomar cantidades extraordinariamente altas; incluso si fuésemos capaces de obtener suficiente Vitamina D por la exposición al sol en los meses de verano, es probable que estemos deficientes en el invierno (a menos que se obtenga de otras fuentes).

 

Suplementación con Vitamina D

 

Por lo tanto, ¿debemos suplementarnos? y si es así, ¿cuánto? Los suplementos de Vitamina D vienen en dos formas: D2 (ergo calciferol) y D3 (cole calciferol). La D3 es la forma natural y por lo tanto, se le considera más biodisponible que la D2.

 

La mayoría de los suplementos multivitamínicos contienen niveles bastante bajos (normalmente de 200 a 400 UI) para tomar diariamente sin problema, pero si nos ajustamos a las dosis terapéuticas, lo más sensato sería hacernos un test de los niveles séricos primero. Si los niveles séricos son inferiores al óptimo (75nmols/L como base; 100-150nmols/L de acuerdo con algunos expertos), habría que conseguirla a través de los alimentos y de la exposición al sol. Esto significa exposición de la piel a diario en la mitad del día, sin protector solar. Comience con 2 a 3 minutos solamente y aumente gradualmente hasta un máximo de 30 minutos, teniendo cuidado que no se queme.

 

Si es necesario, considere la suplementación con Vitamina D de acuerdo con los niveles de suero, el tipo de piel, la dieta y el estilo de vida. La velocidad a la que se elevan los niveles en suero, tiende a variar entre los individuos. Una repetición del test a los 3 a 6 meses sería conveniente.

 

Por Lorraine Nicolle,

MSC, NTCC, MBANT y  Colaboradora del

Departamento Técnico de Lamberts Healthcare Ltd

 

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