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Nutrición - Revista 56

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Propóleo, el antibiótico natural

El Propóleo es un conjunto de sustancias resinosas, gomosas y balsámicas, de color amarillo oscuro y consistencia viscosa, recogidas de los panales. Las abejas forman el producto del material que recogen de los árboles, arbustos y cortezas, que modifican en parte gracias al aporte de algunas de sus propias secreciones salivares

Las abejas fabrican el Propóleo por varias razones. Con él, por ejemplo, reducen su puerta de entrada para evitar el paso a otros insectos. En el caso de que alguno lograra entrar, lo embalsaman con esta sustancia, para evitar su descomposición y la consecuente contaminación de la caja. También barnizan con él el interior del panal, para protegerlo de las bacterias y virus, que podrían causarle cualquier problema.

Aunque la composición del Propóleo es variable y compleja, dadas las diferentes fuentes de recolección, en general, contiene resinas, cera, aceites esenciales, polen, materias orgánicas diversas, minerales, aminoácidos y oligoelementos. Los diferentes estudios realizados sobre el Propóleo a lo largo de los años, han demostrado sus múltiples beneficios. "Es antibacteriano, antiviral, inmunoestimulante, antiinflamatorio y cicatrizante. Sus propiedades bactericidas y bacteriostáticas se han comprobado en diversos microorganismos (Salmonella, Shigella, Escherichia y Enterococo). Es eficaz en casos de anginas, faringitis, laringitis, sinusitis, otitis y aftas bucales. Ante los resfriados, es muy útil como complemento a otras terapias. Aumenta las defensas y actúa como antibiótico natural. En casos de úlcera gástrica, es de gran ayuda para combatir a la bacteria "Helicobacter Pylori", que se cree responsable de esta dolencia. Se han conseguido buenos resultados en algunos pacientes afectados por gastritis, enfermedad de Crohn y diarrea de candidiasis intestinal. Además, es fantástico en la lucha contra las micosis u hongos de la piel. Las personas postradas mucho tiempo en la cama y con llagas o ulceraciones también se pueden beneficiar", explica Carmen María Jiménez Navarro, directora técnica farmacéutica de Robis.

Hoy en día, el Propóleo lo podemos encontrar en el mercado en diferentes presentaciones y añadido a diversos productos. Rafael Muria, gerente de Mel Muria, enumera algunas de ellas y sus usos:

Tintura de Propóleo: Indicada para problemas del aparato respiratorio, anginas, laringitis y faringitis. Se recomienda hacer gargarismos dos veces al día (12 gotas en medio vaso de agua tibia, bebiéndose el último sorbo). Es útil también para problemas del aparato digestivo, gingivitis, colitis, ulceras gastroduodenales y enfermedades del aparato genital (tomar dos veces al día un vaso de agua tibia con 12 gotas de tintura).

Champú de Propóleo: Actúa como regenerador de las células de la piel. Indicado en casos de caída de pelo, caspa y cualquier alteración de la piel de la cabeza. Se debe usar dos veces a la semana, friccionando los cabellos.

Jabón de Propóleo en pastilla: Indicado para problemas de la piel. Actúa como regenerador celular y desodorante.

Ungüento de Propóleo: Indicado para uso dermatológico como regenerador celular y cicatrizante de heridas, quemaduras, eccemas crónicos, herpes, micosis, soriasis, callos, sabañones, ojos de pollo, etc. Su uso en este caso es externo, 1 ó 2 veces al día encima de la parte afectada.

Pasta de dientes de Propóleo: Actúa como regenerador de las encías y favorece la higiene bucal.

Caramelos de Propóleo con miel: Indicados para irritaciones de garganta, mal aliento y problemas bucales. En casos raros, los expertos advierten de que puede darse una alergia al Propóleo, aunque no suelen ser graves. Las personas con alergia a algún árbol o planta, o a las abejas, deberían descartar que sean sensibles a él. También avisan de que se han descrito algunos casos en los que, en pacientes asmáticos, su consumo ha causado algún problema.